Hace unas semanas tuvimos la alegría de compartir la charla “Crecer en mi forma de querer” con la comunidad parroquial de Viana.
Fue un encuentro sencillo y cercano, en el que participaron unas 30-35 personas: jóvenes de la parroquia, catequistas, madres, abuelas del pueblo, el párroco y el diácono. Personas de distintas edades y experiencias que se reunieron para dialogar sobre un tema que a menudo genera dudas: cómo acompañar la educación afectiva y sexual hoy.
El ambiente fue muy participativo, con preguntas, reflexiones y muchas ganas de seguir aprendiendo juntos.
Repensar la educación afectiva y sexual
Uno de los puntos centrales de la charla fue cambiar la forma de mirar estos temas. Con frecuencia, cuando aparecen cuestiones relacionadas con la afectividad o la sexualidad, tendemos a ver problemas que hay que solucionar.
Sin embargo, propusimos una mirada diferente: no somos problemas que resolver, sino personas que estamos creciendo.
Crecer en nuestra forma de querer implica aprender a integrar nuestro cuerpo, interioridad, relaciones, historia personal…. Y este aprendizaje no termina en la adolescencia. Es un camino que permanece abierto durante toda la vida.
Distintas formas de educar en afectividad y sexualidad
Durante la charla también identificamos algunas maneras habituales de acercarse a estos temas en la educación.
Entre ellas:
- Enfoques muy normativos, centrados únicamente en lo que está permitido o prohibido.
- Enfoques relativistas, donde todo queda a la elección personal.
- Perspectivas centradas solo en el gusto o el sentimiento.
Frente a estas miradas parciales, propusimos una forma de acompañar que integre todas las dimensiones de la persona.
Una educación que tenga en cuenta los afectos, la historia personal, la voluntad, los deseos, las relaciones, las heridas, la edad y la situación vital, el proyecto de vida de cada persona
Porque aprender a querer bien implica integrar todo lo que somos.
Preguntas concretas que aparecen en la educación
Otro momento importante de la charla fue abordar situaciones reales que suelen aparecer en la educación de niños y jóvenes.
Compartimos algunas claves para acompañar preguntas relacionadas con:
- las relaciones sexuales
- el noviazgo
- el aborto
- las salidas con amigos
- el consumo de alcohol o drogas
- la pornografía
- la castidad
- la inseguridad con el propio cuerpo
- las dudas sobre el sexo recibido
Más que ofrecer respuestas rápidas, el objetivo fue aprender a acompañar estas preguntas con serenidad, profundidad y cercanía.
Educar para crecer en la forma de querer
La propuesta que compartimos parte de una idea sencilla: educar no es actuar desde el miedo.
Tampoco se trata solo de repetir normas, dejar que todo dependa de cómo uno se siente o de pensar que cada persona acabará haciendo simplemente lo que quiera. La educación afectiva y sexual puede convertirse en una oportunidad para crecer.
Una oportunidad para ayudar a cada persona a descubrir:
- cómo quiere vivir sus relaciones
- cómo integrar su afectividad
- cómo orientar su vida con sentido
En definitiva, cómo crecer en su forma de querer según cada tipo de relación.
Un encuentro que queremos repetir
La charla fue amena, profunda y muy concreta.
Disfrutamos mucho del diálogo con la comunidad de Viana y de las preguntas que surgieron.
Nos quedamos con el deseo de seguir compartiendo este encuentro en otras parroquias, colegios o centros educativos que quieran abordar estas preguntas desde claves sólidas y profundamente humanas.
Porque aprender a querer bien es una tarea que merece ser acompañada.
