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¿Qué es UpToYou?

Una nueva propuesta para el crecimiento de personas y organizaciones

Bienvenido a UpToYou

Conoce un nuevo modelo para la renovación de la educación y el crecimiento de personas y organizaciones, a través de las emociones.

UpToYou trabaja dos pilares fundamentales: el autoconocimiento y la mejora de las relaciones personales, en todas las etapas y ámbitos de la vida.

Una propuesta de crecimiento personal y organizacional que parte de la experiencia emocional concreta, y en la que cada persona descubrirá por qué vive de determinada manera y, a partir de este conocimiento de sí mismo, descubrirá cómo actuar.

UpToYou se centra en la realidad que cada persona vive, única y compleja, y evita recetarios, trucos o consejos generalistas.

En un colegio, en una familia, en una universidad, en una empresa, si las relaciones interpersonales son sanas, y la actividad realizada una experiencia de encuentro personal, todo se desarrolla con creatividad, con innovación, con generosidad y con responsabilidad.

Ahí donde hay dos personas, ¡está UpToYou!

Respaldado por universidades nacionales e internacionales

En UpToYou contamos con dos líneas de trabajo:

La línea de investigación con varias universidades (SLAM University, Universidad UPAEP, Reading University, Universidad Cristóbal Colón, Universidad de Navarra) para investigar sobre las emociones en la acción humana y el crecimiento personal desde el diálogo entre la filosofía, psicología y neurociencia.

La línea de formación para docentes (escolares y universitarios), familias, empresas y organizaciones, y niños/as y jóvenes. Todo con programas diversificados según los objetivos a alcanzar.

CONCEPTOS UPTOYOU

  • Crecimiento - Desarrollo
  • Trabajo
  • Emociones
  • Educación emocional

  1. Educar es ayudar a que la persona crezca. El elemento crucial del crecimiento está en el ejercicio de la propia autoría y, de forma paradigmática, en la toma de decisiones ya que al decidir qué hacer en la relación con los demás se decide quién ser. Nuestros actos vuelven sobre nosotros y nos determinan sin nunca cerrar el crecimiento.
  2. La acción humana es siempre acción social por eso crecimiento personal y social son dos caras de la misma moneda. Por ello además no proponemos que la persona se contraste o confronte sus ideales o valores, entendidos estos como ideales estándares previamente definidos, sino con la inmediatez del cara a cara de la relación interpersonal. La acción y la decisión es siempre frente a un rostro concreto.
  3. El punto de partida del crecimiento es la acogida personal de la realidad recibida. Es mucho lo recibido: cuerpo, familia, cultura, país... En esa recepción la persona ha sido básicamente pasiva, y hace falta que el primer acto del educando sea la acogida de esa realidad sin querer cambiarla, reconociendo a su vez el impacto que ha tenido en su vida.
  4. Nada puede ser acogido si no es conocido. Esto implica no juzgar la realidad que nos toca vivir, sino estudiarla para alcanzar el autoconocimiento. Solo así se conoce la complejidad presente en cualquier acontecimiento. Partimos de las emociones pues ellas hablan de la realidad vivida y por su estudio alcanzamos a conocer nuestra complejidad personal.
  5. Nuestra actividad se orienta a mejorar lo acogido. Alcanzado el conocimiento procede la decisión y la realización de lo decidido. Pero, no toda decisión hace crecer, sino aquella que perfecciona lo recibido o, dicho de otra forma, la que mejora las relaciones interpersonales. Por tanto, hacen falta procesos de sanación y de fortalecimiento del vínculo interpersonal, lo cual se consigue a través del agradecimiento y la reconciliación interior y se reconoce en la lectura unificada y agradecida de la propia vida. Visto así el proceso de formación, es un proceso sin fin abierto a un crecimiento irrestricto.
  6. En el encuentro todos crecen. Al ligar educación al crecimiento la intervención educativa o de transformación de la realidad no viene a subsanar una deficiencia del otro, sino que pertenece a nuestra naturaleza y los dos, educador-educando o directivo-compañero de trabajo, necesitan de la educación y el crecimiento. Esto unifica educación, crecimiento y vida profesional.

  1. El trabajo ha de ser valioso y no solo útil. Para que el trabajo sea valioso esté tiene que consistir en transformar la realidad poniéndola al servicio del encuentro interpersonal. Lo valioso, propiamente hablando, es la persona y su encuentro con los demás. Lo útil es nuestra capacidad de transformar el mundo, la cultura y a nosotros mismos. Ninguna utilidad es valiosa de por sí, sino que lo será si sirve para que el ser humano viva humanamente.
  2. Las competencias que se adquieren como experiencia de encuentro se ejercitan en favor de una mejor sociedad. Si el Centro o la Empresa no cuida que todos los aspectos diarios estén al servicio del crecimiento de las personas y la mejora de las relaciones ¿por qué esperar que el alumno, el docente, el directivo o el trabajador se entreguen generosamente a su trabajo, estén motivados y sean creativos? Y si la adquisición de una competencia no fue la oportunidad para mejorar las relaciones ¿por qué el ejercicio de la competencia servirá para vivir mejor juntos?
  3. La persona es la riqueza mayor y por ello es el mayor recurso. Esto implica que la persona ya tiene todo lo que necesita para crecer, actuar y trabajar. La persona es quien puede introducir novedad en este mundo. No tenemos que añadir nada a la persona, sino ayudar a que exprese toda su riqueza interior. Esto nos lleva a una actitud muy positiva, permite el trabajo colaborativo y la confianza mutua.

  1. Las emociones son expresión de la complejidad de nuestra vida en una coyuntura concreta y por tanto no son una reacción. Por ejemplo, cuando tras haber gritado a alguien se nos pregunta “¿por qué gritas?” y se contesta “por qué me ha puesto nervioso” se está asumiendo que las emociones son reacción ante el impacto de algo o alguien en uno. Nosotros pensamos que en verdad es una expresión no una reacción. Si tenemos en cuenta nuestra forma de vivir y relacionarnos, cómo hemos entendido y significado la vida a lo largo de nuestra historia, qué objetivos tenemos y un largo etcétera descubrimos que nadie nos ha puesto nervioso. Otra persona podría vivir la misma coyuntura y no ponerse nervioso. Nuestro sentimiento habla de nosotros y de la forma como hemos significado al otro, pero no del otro.
  2. Las emociones son información, una ventana a nuestra interioridad. Por ello una vía estupenda para el autoconocimiento. Si los sentimientos son información, nos podríamos preguntar: ¿De qué nos informan? Los sentimientos nos informan de cómo vivimos la complejidad de nuestra vida. Por ello, quien vive como vive, piensa como piensa, quiere lo que quiere, se relaciona como se relaciona, hace lo que hace y de la forma en que lo hace… entonces es normal que sienta como sienta. Vistos así, los sentimientos son el resultado de todo lo anterior, de la complejidad de nuestra vida. Constituyen un efecto de cómo vivimos. Los sentimientos son información valiosa sobre la persona y lo que corresponde hacer con una información es conocerla, no juzgarla. Por ello, en UpToYou es fundamental recorrer un camino de interiorización que parte de la realidad emocional personal y acaba cuando la persona crece en el conocimiento de su realidad personal vital.
  3. Las emociones general tendencias. Las emociones reclaman que la persona se posicione ante la realidad. Atender la tendencia generada por las emociones requiere que la persona realice actos globales personales en los que se posiciona ante este mundo afectándose nuestra identidad personal. Una tendencia no determina a la persona, sino que la orienta. La orientación que despiertan depende de cómo se haya entendido toda la información contenida en el sentimiento, y de ahí su importancia y su limitación: informan sobre la forma concreta de vivir la complejidad de nuestra vida, pero no de los elementos o dimensiones que convergen en ella.

  1. Por ser las emociones información no juzgamos. La información no corresponde juzgarla sino estudiarla. Mas aún, si se estudia es porque se cree que algo bueno sacaremos del estudio. Un ejemplo muy básico sería: vemos una persona que lleva la camisa del revés y se despierta un sentimiento que implica cierto rechazo. De ahí no se deduce que haya que rechazar ni a la camisa ni a la persona, sino que parece que esa forma de conjugar la camisa y la persona no es adecuada. El sentimiento informa sobre la situación de la persona en un contexto concreto, pero no da información de la persona, ni de la situación ni del mismo sentimiento. Por ello, la experiencia emocional no sirve para juzgar ni la persona, ni la situación, ni el mismo sentimiento.
  2. Rescatamos los rastros de humanidad en toda circunstancia y los hacemos crecer. Veámoslo con otro ejemplo: Un joven dice “odio a mi padre”. Pero ¿qué odia? ¿De qué informa ese odio? Si descodifica la información del odio, descubrirá que lo que rechaza es esa forma concreta de vivir la relación con su padre. Más aún, descubrirá que ese odio no podría existir si, de alguna forma, no amara a su padre. En ese odio hay algo bueno que rescatar: el deseo de encuentro. Ese sería el rastro de humanidad.
  3. Se tiene que respetar el orden de primero conocer luego actuar. Por ejemplo, si al joven que dice odiar a su padre le preguntamos qué quiere hacer, podrá contestar: “Pegarle”. Pero si le hacemos la misma pregunta cuando ha descubierto que no es a su padre a quien odia, sino a la situación de frustración de no poderse encontrar con quien desea encontrarse, entonces posiblemente responda que no sabe qué hacer. Como se ve, la tendencia que genera el sentimiento depende de cómo se descodifique la información contenida en él. Por eso ayudamos a que la persona haga un doble camino: conocimiento de sus emociones para descubrir su estado vital y maximización de la tendencia (esos rastros de humanidad) para decidir quién quiere ser y cómo quiere relacionarse con las demás personas.
  4. La educación emocional busca perfeccionar la persona. Estrictamente hablando no existe la educación emocional, sino la educación de la persona a partir de su realidad emocional. Cómo se ve esto es mucho más que la adquisición de ciertas habilidades socioemocional. Pero, además, debido a la naturaleza de las emociones que remiten directamente a la persona, la educación emocional es directa y fundamentalmente educación personal. Esto quiere decir que, si bien toda educación tiene la intención del crecimiento personal, la educación emocional tiene además por tema de estudio la misma persona.
  5. Los puntos anteriores nos lleva a rechazar la visión dominante actual que busca regular las emociones. Regular o controlar la emoción introduce literalmente en la locura -loco es quien no contacta con la realidad-. Si, gracias al sentimiento podemos acceder al conocimiento de la realidad vital personal, entonces, al deformar el sentimiento, lo que se está haciendo es cerrar la posibilidad de acceso a la realidad personal… y se cae en un mundo imaginario irreal. Regular las emociones, en este sentido, es perder una valiosa oportunidad de conocimiento y crecimiento personal.
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